sábado, 18 de abril de 2015

¿QUÉ EDAD ES LA IDEAL PARA QUE MI HIJO TENGA UN MÓVIL?

     Una de las preguntas más recurrentes de los padres es a qué edad es conveniente regalar un móvil a su hijo. Son muchos los miedos que tienen acerca de sus inconvenientes y posibles peligros, ya que en la mayoría de las ocasiones sólo vemos noticias desgarradoras derivadas de un uso incontrolado.

     El móvil es, sin duda hoy en día, el regalo de éxito garantizado en comuniones, cumpleaños y navidades. Nada es más ansiado por un niño que un Smartphone.

     Pero el teléfono móvil de hoy en día no sólo sirve para llamar y recibir llamadas, sino que es un miniordenador con cámara, WhatsApp, Facebook, además de numerosos juegos. Tener un teléfono móvil es además de un instrumento de juego, una forma de establecer relación con otros y con el resto del mundo. Si bien, es una herramienta para comunicarse de forma enriquecedora con personas  cercanas y de otros lugares, tenemos que tener en cuenta que puede ser adictivo para el niño y traer consecuencias que no sean tan ventajosas.


Es recomendable un uso responsable del smartphone
     Los datos son abrumadores. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), que evalúa el uso de nuevas tecnologías por parte de menores de 10 a 15 años, 3 de cada 10 niños de 10 años tienen un dispositivo móvil. Estas cifras se disparan conforme la edad avanza, hasta llegar al 83% a la edad de los catorce años.

     Existen numerosos casos en que niños de nueve años ya tienen en su poder estos dispositivos y, la mayoría de ellos, por debajo de esas edades saben manejar los Smartphone casi a la perfección. Esto es debido al aprendizaje adquirido por observación y modelado de sus padres.

     Pero no se queda ahí, ya niños desde 2 y 3 años utilizan los dispositivos móviles de los padres para colorear o jugar en las diferentes aplicaciones que posee el dispositivo. Cada vez están más familiarizados con las nuevas tecnologías, fruto de la sociedad que está inmersa en una comunicación digitalizada, fruto del uso que le dan los padres para entretener a sus hijos.

     Es por esto que estos padres han de tener en cuenta el uso moderado y responsable por el menor y para consigo mismos. Deben saber a qué edad están realmente preparados los niños para usar estos dispositivos e inculcarles normas de uso, evitando así sus posibles peligros.

 ¿A qué edad es aconsejable el regalo del primer móvil?

    No existe una edad concreta ni predeterminada. Cada familia es diferente y debe discernir la madurez propicia para el uso del Smartphone. Habrá niños que estén preparados a los 11 años para un uso responsable del móvil y otros que a los 15 años pueden tener adicción por las tecnologías y no sean responsables o maduros

    La primera adolescencia, entorno a los 12-14 años en los niños, es el período de maduración psicológica, en el cual la persona se comienza a comportar "como un adulto".

    El adolescente experimenta el cambio y crecimiento físico y desarrollo sexual y también los cambios y el crecimiento emocional, psicológico, social y mental.

    A esta edad es cuando han pasado de ser niños a tener un cierto grado de madurez y responsabilidad.

     El desarrollo social durante la adolescencia significa pasar de un estado de total dependencia de los padres hacia una relativa independencia. Las figuras de apego de madre y padre pasan a un segundo plano, siendo el círculo de amigos el más importante en esta etapa, comenzando a formarse - hoy en día - por los primeros grupos de Whatsapp y Facebook. Si se carece de este medio de comunicación social - como es el Smartphone -, puede quedarse fuera de este grupo de amigos y caer en la exclusión social-grupal. Por ello casi que es imprescindible para el adolescente en estos tiempos poseer un teléfono móvil para estar en contacto con sus amigos y relacionarse con ellos.

     Algunas pautas a tener en cuenta a la hora de que el hijo adquiera un móvil:

1. Fijar unas normas de uso

Los padres deben fijar unas pautas de uso responsable, para evitar una adicción tecnológica infantil, que puedan llevar a aislamiento o fracaso escolar, entre otras. Podemos destacar:

- En las edades tempranas, bloquear acceso a contenidos mediante el control parental.

 - Propiciar, valorar y fomentar la realización de otras tareas que no conlleven el uso del dispositivo: paseos, deporte, juegos, etc.

 - Apagar una hora antes de acostarse y no dejar que se lo lleven a la cama, evitando el estrés por contestar a última hora un mensaje o sobre estimulación por juegos y vídeos, sin retrasar la hora de ir a la cama.

 - Apagar durante las horas de clase y de estudio, estableciendo bien la diferencia entre tiempo de estudio y tiempo de utilización del móvil.. Conforme el menor hace un uso más responsable, estos límites pueden ir variando.

 - Los padres deben cumplir también estas normas y cumplir con el ejemplo. Evitar caer en la “doble moral” o “haz lo que yo te diga y no lo que yo haga”. No hay que olvidar que nuestros hijos son nuestro reflejo.

 2. Límite mensual del gasto: valorar tipo de tarifa de prepago o contrato.

     Cualquier opción es válida, con sus ventajas e inconvenientes. Siempre valorando la madurez del menor y su relación con los adultos de referencia y elegir la más adecuada. Mientras que la tarifa por contrato hace que los padres puedan controlar el gasto y ver los números a los que se llama, el prepago permite un autocontrol del adolescente en el uso, pero con el riesgo de no poseer saldo en un momento de emergencia.

    Hay que establecer en ambos casos un límite mensual del gasto.

3. Prohibir no sirve de nada, educar en la responsabilidad y sobre todo confiar en que se cumplirán las normas de uso.

     La expectativa que tengamos hacia el hijo de si va a ser capaz de cumplir las normas de uso y límite del gasto harán que perciban que creemos y confiamos o no en ellos y que respetamos o no su independencia. Una sólida confianza en el hijo, propicia una relación más comunicativa y, en consecuencia, más participativa y democrática en la forma y uso del teléfono.

   
     Estas pautas no son unas reglas fijas: cada familia y hogar tiene unos valores y formas de crianza diferentes. Además, en muchas ocasiones la adquisición de un móvil a edades tempranas antes de la adolescencia puede justificarse por circunstancias familiares o del niño que hagan aconsejable su utilización: viajes largos, enfermedades que requieran de una supervisión por parte de los padres, recorridos largos hacia colegios o institutos, etc.

     No hay que considerar al móvil nada más que como un instrumento y herramienta que facilite ciertos aspectos de la vida cotidiana del niño, sin caer en adicciones y sin olvidar otras facetas importantes de esta etapa.